lunes, 27 de enero de 2014

Acueducto

Su construcción inició en 1785 por órdenes del Obispo Fray Antonio de San Miguel. Sirvió para remediar la escasez de agua y el hambre que padecía la ciudad debido a la sequía del año anterior.
La obra se terminó en 1789 y benefició a toda la ciudad, pues proporcionaba agua a 30 fuentes públicas, además de las llamadas “mercedes domiciliarias”, o cañerías que beneficiaban a algunos ricos españoles.
Un importante complemento artístico – estético del acueducto son las fuentes mencionadas, de las cuales aún se pueden observar la Pila del Gallo, la del Soldado, la Del Santo Niño, la de La Mulata, del Ángel, etc.
El vital líquido provenía de un manantial que se encontraba en la Hacienda del Rincón, al oriente de la ciudad.
Para hacer subir el agua hasta la loma en donde se asienta la ciudad, se construyó una arquería de ritmo ascendente que permitió conservar el nivel del canal.



El sabio arquitecto, sin detrimento de la función que tenía que desempañar, supo convertir una obra de ingeniería en una obra de arte al diseñar el ritmo creciente de los arcos. Esto da el efecto de solidez y fuerza que produce el acueducto hacia el centro de la ciudad, de acuerdo a la topografía en la parte oriente del Valle de Guayangareo, donde se asienta Morelia.
La obra consta de 253 arcos y su arquitectura es dinámica, en constante ascenso. Hoy en día no funciona como conductor de agua, pues su canal resulta insuficiente para abastecer a la ciudad, pero su silueta sigue formando parte fundamental de Morelia.


ver video

No hay comentarios.:

Publicar un comentario