Frente al conservatorio hay un jardín público con árboles, bancas, cafés y una fuente al centro. Varias veces por semana los artistas locales exponen sus obras en ese lugar.
La historia es simple: el nombre lo inventaron los pobladores de la antigua Valladolid, hacia finales del siglo xviii.
Sucede que el Colegio de Santa Rosa, antecedente de nuestro conservatorio, era un espacio diseñado exclusivamente para recibir mujeres (niñas y jóvenes).
Y que tenía una logia (o loggia), elemento arquitectónico utilizado profusamente por la arquitectura italiana del siglo xvii, una especie de galería o pórtico abierto integralmente por al menos uno de sus lados y sostenido por columnas o arcos.
En el conservatorio, la logia es, sin discusión, espectacular.
Pues bien, dicha logia se encuentra a cuatro metros del nivel del suelo, y sólo ahí tenían permiso de salir las jóvenes a ver el mundo, los domingos. Desde esa altura solemne contemplaban la gravedad de la tierra.
El tercer elemento es que en esa escuela se enseñaba música, pues las jóvenes tocaban instrumentos como parte de su formación espirituosa.
Por lo tanto, populi dixit, era un conservatorio, y las jóvenes de Santa Rosa, pues eran… ¡las rosas!
Y ahí tenemos en qué terminó todo: en el Conservatorio de las Rosas
http://conservatoriodelasrosas.edu.mx/Portal/blog-del-conservatorio/



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